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lunes, 27 de enero de 2014

La avispa

No sé,  si tiene importancia o no, hay sueños que apenas recuerdas, otros que olvidas enseguida y otros, como el de esta noche, que hacen que te despiertes. 

Estoy en una especie de río de aguas transparentes que parece un mar por el contenido aunque no por la forma. Sé que alguien me busca y sé que me va a encontrar. Miro el agua, hay algas gigantes.  Pregunto si es posible pasar por encima de las algas sin rozarlas, me dicen que no. Las algas me rozan, pero no me hacen daño.  Salgo del agua y veo a la persona que me estaba buscando.

De repente,  estamos en una librería y me dice que por fin ha encontrado el libro de las avispas que tanto había buscado, pero que para hablarme del libro, tengo que salir fuera. Hay una avispa, él la coje con cuidado,  mimándola, como si de algo bueno se tratase.

Salgo fuera, él me vuelve a decir lo contento que está por haber encontrado el libro y se va, la avispa se queda y viene directa hacia mí,  cierro los ojos, tengo miedo, la oigo revolotear alrededor y en ese momento comprendo que la tengo que matar.

Abro los ojos, estoy en mi habitación y gracias a Dios, no hay avispas que inoculen su veneno en mi interior...

martes, 12 de octubre de 2010

El metro



     No suelo dormir mucho pero esta madrugada he tenido un sueño que me ha dejado un poco pensativa.       

     Estaba en el metro de Madrid y quería ir a Chamartín,  elijo la línea 1 pero no estoy segura de que esa línea me vaya a llevar donde yo quiero, miro a mi alrededor y no hay ni un puñetero mapa. Me acompaña una extranjera, que en el sueño sé quien es, pero en la realidad no, y me dice que no deberíamos haber cogido el metro, yo pienso que tiene razón, pero ya no hay vuelta atrás. El metro va demasiado lleno y me agobio, un hombre que tendrá entre los 50 y los 60 años me da dos billetes azules y me dice que con ellos podré viajar donde quiera, son billetes para cualquier transporte, yo los miro y pienso que yo no quiero ir a cualquier parte, que quiero ir a Chamartín pero nadie es capaz de decirme cómo llegar y me despierto.

    La realidad es que la línea 1 pasa por Chamartín, luego no me había equivocado de metro, sin embargo dudo y el entorno no ayuda. Es como si me estuvieran diciendo: "si puedes ir donde quieras, ¿por qué te empeñas en ir a Chamartín?"

     Si pensamos en lugares físicos, siempre se pueden dibujar mapas, pero si se trata de sentimientos la cosa cambia, las distancias se recorren de otro modo y no hay ni aviones ni autobuses ni taxis que te lleven.

lunes, 5 de octubre de 2009

Demasiada sangre


A veces los sueños parecen tan reales que cuando te despiertas todavía crees que estas soñando, pues eso es lo que me ha pasado hoy.
He soñado que estaba en casa de la vecina, pero no estaba la vecina ni ningún familiar que yo conozca en la vida real. En su lugar había una persona que no conozco, pero en el sueño se ve que sí lo conocía. Me dice que me quede, pero no estoy bien, sé que no debo estar allí y quiero irme.
A todo esto que empiezo a vomitar, le digo que tengo que irme, él insiste en que no me vaya, me dice que él también está mal. Entonces yo empiezo a vomitar sangre, cojo un pañuelo, lo miro y está ensangrentado. Digo que me voy y por el camino voy tintándolo todo de rojo y no es una película de Tarantino.
Oigo voces del exterior, están hablando de alguien que se ha muerto y por un momento pienso que soy yo. Salgo a la calle, paso por al lado de los que estaban hablando y veo a mi tía, pero ellos no ven a pesar de que estoy delante.
Sigo escuchando la conversación y me doy cuenta de que no hablan de mí , hablan de la hija de mi tía María Isabel( en la vida real mi tía María Isabel no tiene hijas). Decido que me voy a urgencias y me despierto.
Cuando he abierto los ojos el corazón se me iba a salir y no era por ver la cara de Niki Lauda. Tenía un sabor amargo en la boca que ha tardado bastante tiempo en desaparecer.

jueves, 9 de julio de 2009

¿Dónde he dejado mis gafas?


No suelo dormir mucho, pero cuando duermo mis sueños suelen ser un rompecabezas donde ninguna de las piezas encaja. Ayer soñé con unas gafas, eran unas Ray Ban color verde como las de la foto y tenían el poder de que si te las ponías te hacías invisible y dejabas de sentir el peso de tu propio cuerpo. En el sueño cada persona tenía las suyas, pero yo sí podía verlos. Sin embargo cuando me ponía las mías y me miraba, entonces mi cuerpo desaparecía. Yo no era capaz de verme.
El caso es que me quito las gafas y ya no sé donde las dejo, típico de mí. Me pongo a buscarlas y encuentro un montón de gafas todas iguales, pero me parece que son demasiado grandes, que no pueden ser las mías y ahí me despierto.