Los azules son todavía azul ¿seguro?
lunes, 8 de junio de 2009
El equilibrio de los tiburones

Hace unos días terminé de leer El equilibrio de los tiburones, subrayo el siguiente fragmento:
“Tal vez las verdades de los demás no sirven para nada. Sobre todo cuando uno no está en condiciones de sostenerlas”
La novela refleja un mundo de gente incompleta, personas que buscan la completitud de diferentes maneras, algunos desde su locura, otros desde su obsesión por los tiburones, otros dejándose llevar entre dos corrientes. En el fondo todos estamos locos, sólo hay que cambiar el sistema de referencia. El libro hace una instantánea de sentimientos como los celos, el miedo, la angustia, la desesperación, la rabia, la incapacidad de soportar que los demás puedan hacer cosas que tú no puedes, la felicidad momentánea y las crisis existenciales. Los sentimientos se ven tal y como son: transitorios pero incontrolables, cualquier razonamiento lógico no influye en ellos. Es una novela intimista, cuida los detalles, los diálogos son fluidos, pero el interés decae hacia la mitad del libro. El final en cierto modo es predecible. Un libro que se llama el equilibrio de los tiburones no puede terminar en desequilibrio, o sí ¿por qué no? parece poco realista. Se podría interpretar como una redención, pero como decía Shakira “no todo el que peca empata si reza”.
domingo, 7 de junio de 2009
Teatro y vida
_ Sí, pero algunos ensayan antes
Es un diálogo de una película del oeste que no he visto.
viernes, 5 de junio de 2009
¿Democracia?
Nos hacen creer lo que les conviene, quieren hacernos sentir indispensables, nuestro voto no se puede perder. Por favor, déjense de historias, que luego cuando tengan la sartén por el mango pasaremos a mejor vida, pasaremos al olvido, nuestra opinión ya no será importante, harán encuestas para tirarlas a la basura.
Y pasarán los días y nos contarán el cuento de Blancanieves y los 7 enaninitos, realidades distorsionadas de cuentos que se reinventan cada día, imaginación al poder en cabezas vacías, la ecuación no tiene solución en el dominio de los reales.
Luego nos indicarán muy amablemente que sigamos el camino de baldosas amarillas, pero no, está vez no, esta vez me quedo con Caperucita versión pop.
¡Qué viene el lobo!, ¡qué viene el lobo!, no señor, el lobo ya llegó, hace mucho tiempo que había hecho su Agosto.