viernes, 24 de octubre de 2014

Los miserables


    La verdad es que no esperaba que un musical me impactase tanto. Ayer gracias a la invitación de mamá fui a ver los Miserables de Víctor Hugo. Años atrás vi la película de Gérad Depardieu y pasó sin pena ni gloria. Sin embargo, ayer me involucré mucho a nivel emocional, lo sentía tan real que se me hizo un nudo en la garganta. No sé si sería la música, el ambiente, la historia, el hecho de pensar que en otra época personas de verdad pudieron pasar por esas circunstancias y tener esos sentimientos o todo en general.

    El título de la obra está muy bien elegido porque los personajes son realmente miserables no sólo desde el punto de vista económico sino también del espiritual. Hay barreras infranqueables, muros tan altos que parecen imposibles de romper y cuando ya has caído en lo más bajo, en lo más miserable, cuando crees que no puedes cambiar, que estás condenado a ser lo que la sociedad dice que eres, que no tienes perdón, entonces se hace la luz y no sólo te perdonan lo imperdonable sino que además te premian. Esto es lo que de verdad le toca el alma al personaje principal de la obra, Jean Valjean, lo que le hace cambiar de vida. Pero cambiar no es una obligación es una elección y no todos reaccionan igual. Basta pensar en Javert.  El odio que  siente a lo largo de toda su vida le lleva a no entender ni aceptar el perdón, a elegir un camino de no retorno.  Otros están muertos en vida y solo se liberan cuando dejan de existir, pero sin lugar a dudas los verdaderos miserables son los que no nos dan pena, los que no se arrepienten de ninguna de sus maldades, los que han elegido hacer el mal gratuitamente,  los que están cegados por el ego y no rectifican. En el musical se palpa el odio en el ambiente, la angustia de los callejones sin salida y también la fe, la esperanza de que incluso en las peores situaciones los milagros son posibles.


     A veces lo que la sociedad piensa que somos, lo que creemos que somos y lo que realmente somos son cosas muy diferentes. Es como sí nuestro verdadero yo estuviese oculto o confundido por el exterior y por el concepto que tenemos de nosotros mismos. Valjean cometió un error y lo pagó con creces, llegó a pensar de sí mismo que era lo peor y al creerlo actuó como tal, pero el hecho de que hubiese una persona que confiase en él fue su salvación, lo que le hizo darse cuenta de que había sido perdonado, lo que despertó su deseo de mejorar y hacer el bien. Y no vayamos pensar que a partir de ese momento su vida fue fácil porque no fue así, tuvo que luchar por convertirse en una persona diferente y Javert se pasó la vida persiguiéndolo, no dejándolo olvidar su pasado como si  la sociedad no lo perdonase.

    En conclusión por muy oscuro que sea el camino siempre hay una opción, una luz al final del túnel, un sol que nos ilumina y ese sol está dentro de nosotros mismos, sólo tenemos que creérnoslo y actuar. 

sábado, 18 de octubre de 2014

Linus Young-Valentine

 



Hold on, wait a minute...

Desde que ayer descubrí está canción no sé cuantas veces la he podido escuchar. A veces pensamos que está todo descubierto y nos dedicamos a darle vueltas y más vueltas a los discos de siempre como si no existiese nada más, y no nos damos cuenta de que puede haber, como canta Jota, algo nuevo, algo aún por descubrir...

jueves, 28 de agosto de 2014

Los 5 Hojaldritos en Asturias y Cantabria.


Si me tuviese que quedar con un solo sitio del viaje, probablemente me quedaría con la playa de Torimbia, aunque el sol saliese poco, se agradece en este agosto esquimal.  3 días de 9 con sol, no está mal. Sobre todo los días en que los 4 hojaldritos salen de ruta,  terminan en el pueblo de al lado y el hojaldrito que faltaba los rescata. Resumiendo; muy buenos recuerdos.  
  

miércoles, 6 de agosto de 2014

X





Es fácil ser fiel a si mismo en un mundo donde la fidelidad no vende, donde todo es un truco de marketing?  Me regalaron X  por mi santo en 2011. Cuando lo vi pensé que me iba a gustar, pero por circunstancias de la vida no lo he leído hasta este verano. Un libro de los que te hacen reflexionar y sonreír con sus ironías. Sencillamente brillante.

Os dejo un fragmento:

- Vete, ve a ver a mamá sin mí. El tiempo tiene la manía de deshinchar nuestras resoluciones y adecuarse a todo aquello que el centro de nuestro ser preferiría rechazar. Con todo mi centro está más centrado que esa corrompida mitad tuya. Yo a pesar de los desvíos y las interrupciones que he ido encontrando más allá de ese arrecife que es mi playa, soy fiel a mí mismo. 
En vez de asentir en silencio esta vez me marché.

martes, 5 de agosto de 2014

Gredos



Esta vez no es un curso de inglés ni tampoco de francés ni de alemán, ha sido una semana inolvidable y lo mejor de todo, por supuesto, las personas que he conocido allí. 

martes, 15 de julio de 2014

El duelo y la fiesta


      Lo bueno de los libros es que mientras los lees estás en una realidad paralela, a veces mejor, otras no tanto. El duelo y la fiesta pertenece a la segunda categoría. Madres desnaturalizadas, depresiones que se palpan en el ambiente, criadas y señoras. Poetas. Curas. Madres que abandonan a sus hijos por no poder ir al cine, maridos que venden la casa de su mujer sin que ella lo sepa, sentimientos de angustia, hijos castigados por no decir donde pasaron la tarde, adolescentes rebeldes, cosas que no se pueden expresar con palabras, la sin nombre llamando a la puerta y todo lo que se intuye de un final que no deja de ser interpretable.  

martes, 8 de julio de 2014

El despertar de la señorita Prim


     No es un pensamiento racional ni lo podría explicar con palabras, cuando me regalaron este libro( El despertar de la señorita Prim )supe que me iba a gustar, pese a que el resumen de la contraportada y las primeras páginas no dejaban vislumbrar ni de lejos hasta qué punto me encantaría. 
     ¿Quién no ha sentido alguna vez que pertenece a otra época? ¿ quién no ha escuchado ese ruido interior que te ensordece el alma? ¿quién no ha tratado de huir sin saber ni dónde ir ni qué buscar? A veces creemos que somos únicos, especiales, que lo que pensamos no lo piensa nadie más, que lo que sentimos no lo siente nadie más y de vez en cuando te sorprendes encontrándote en letras que no has escrito tú, en renglones en los que la reflexión no es directamente proporcional al grado de angustia sino una válvula de escape al espacio exterior.
   En breves palabras, reflexión e ironía van de la mano en este libro de 345 páginas. Absolutamente recomendable.