lunes, 22 de febrero de 2010

El asesinato del profesor de Matemáticas


"Por favor, estudiad esta noche, tratad de hacedlo sólo un poco bien para que pueda justificar un cinco pelado. No me vengáis con que no lo entendéis, os bloqueáis, se os queda la mente en blanco y todos esos rollos. ¡Haced un esfuerzo! Era una bronca. Felipe Romero les hablaba con pasión y convicción. Podían entenderle. Lo malo era la realidad. Las Matemáticas no les entraban. Y punto.  ¿Qué podían hacer contra eso? "
Seguro que más de uno se quedó con las ganas de matar al profesor de Matemáticas, puede que incluso yo..., o tal vez no. En todo caso a la de Sociales, es broma, lo que más me gustó fue la Reconquista. ¿Para qué queremos la presa rosa?. Bueno ya,  bromas a un lado. El libro de Jordi Sierra i Fabra nos propone ver las Matemáticas como un juego, claro que, a veces, cambiar la perspectiva no es tan fácil. El problema está en nosotros mismos, cerramos la puerta con llave y tiramos la llave, ¿para qué nos vamos a molestar?.

"El NO" es como una cárcel, los pensamientos negativos son demasiado peligrosos, y la llave es "el SI", está en tus manos, sólo tienes que introducirla en la cerradura y girar. Dicho así parece sencillo pero no lo es tanto, sobre todo cuando se trata de cárceles invisibles.

 No nos engañemos,  a nadie le gusta lo que no entiende y la ley del mínimo esfuerzo es lo que impera hoy en día. Me pregunto si queda algo de esperanza en este invierno de corazones desmotivados.

¿Cómo razonas mejor bajo presión o sin ella? yo diría que sin ella, pero la novela dice lo contrario, es entretenida de leer, pero no creo que refleje al 100% la realidad de las aulas, si despidieran a todos los profesores que tienen alumnos suspensos, la llevaríamos clara.

 ¿Hasta dónde serías capaz de llegar para motivar a tus alumnos?, ¿dejarías que te mataran? pues de eso trata el libro: de un profesor de Matemáticas que les prepara unas pruebas a sus alumnos tipo gymkana para que descubran el nombre de su asesino. Y sí, hay que reconocer que visto así las Matemáticas parecen un juego. Decían en Juegos de Guerra que la única forma de ganar es no jugar. Pero no siempre se puede no jugar.

3 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Las mates, que aburridas.

rakel dijo...

Mi profe de mates nos llamaba las suspensas felices, no aprobabamos ni una, pero en sus clases nos lo pasabamos superbien.

Clares dijo...

Estuvo muy de moda un tiempo en el instituto y a los críos parece que les gustaba. Matar a un profesor es una fantasía muy conveniente, pero yo creo que nunca lo deseé ni fantaseé con ello. Me gustaban mis profesores, hasta el de matemáticas, que me suspendía siempre. Qué calvario llevé con eso hasta que me pasé a las letras puras.