sábado, 11 de septiembre de 2010

Limonakis



   Otro día con más tiempo hablaré del disco "Nunca me has rozado" de Tulsa, de momento os dejo con Limonakis
" “Bienvenida” decía el cartel
aunque allí nadie me podía ver.
Les dije “oigan, ¿tienen algo de beber?”
y su indiferencia mató mi sed.




Unos juegan en la mesa al ajedrez,
unos niños se pelean por quien tiene que hacer
de mujer … esta vez …
nadie quiere …




Parece que una roca me presta atención,
así que le cuento mis penurias con el amor.
Me dice “has llegado al sitio indicado,
aquí vivimos todos anestesiados, felices, sin dolor."


Ha venido el herrero a ponerme
herraduras de oro en los pies
y me da la oportunidad de correr …
ya no puedo …




Defender un paso atrás
y Neptuno me dice que no me dolerá.
Se lleva las manos a la boca,
se saca los dientes y me dice:
“tómalos, con ellos te reirás”.




Mientras me engulle el mar
y mi piel se pudre de sal,
tengo la sensación de estar en otro mundo. "

2 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Una de Borges, hablando de ajedrez:
Dios mueve al jugador, y, éste, la pieza.
¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza?

Eme dijo...

Continúa: "De polvo y tiempo y sueño y agonías".

Pero antes:
"No saben que la mano señalada del jugador gobierna su destino,no saben que un rigor adamantino sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero de otro tablero de negras noches y de blancos días."

Ese poema siempre me ha hecho pensar mucho.