domingo, 26 de octubre de 2008

Un grito de amor desde el centro del mundo


La verdad, no sé como elegí este libro, de los cuatro que me quedaban por leer, decidí empezar por el menos interesante y acabar con el que creo, que me va gustar más. Así pues, la semana pasada empecé con "soy una caja", pero aún no lo he acabado, después, me decidí por Un grito de amor desde el centro del mundo, pensé: " A ver si me animo", creí estar eligiendo una tarta de fresa y la tarta de fresa resultó ser de pimiento rojo.


No me gusta leer la parte trasera de los libros y cuando lo hago, leo tan rápido, que apenas me entero de lo que he leído. Aunque en algunos libros, se la podían ahorrar, o bien por explicar demasiado, o bien por escribir cosas, que no guardan estricta relación con el contenido.


El libro no está mal, tiene el idealismo y la dulzura del amor de adolescentes, junto con profundas reflexiones sobre la vida y la muerte. El problema es que al poco de empezar a leer, ya crees saber lo que va a pasar. Digamos que empieza por el final y mezcla presente con pasado, te deja la historia sin terminar y luego vuelve sobre ella. Lo cual tiene sus ventajas, pues tiene partes demasiado emotivas, cuando las leí, se me hizo un nudo en la garganta, será que hoy estoy sensible. ¡Y yo que iba huyendo del niño del pijama de rayas !...
Las descripciones están bien, ni muy largas, ni muy cortas, perfectas para situarte en escena, pero sin una palabra demás. Incluye música de fondo, que no esperaba encontrar, de grupos como: Red hot chilli pepper , Everything but the girl o Quicksilver Messenger Service .
El final del libro (me refiero al final material, a las últimas hojas), es bastante realista y siempre he preferido este tipo de finales a otros más fantásticos o idealistas.

3 comentarios:

supersalvajuan dijo...

¿Qué no está mal? Es espectacular.

eme dijo...

Pues sí, la verdad es que tienes razón.
Me ha gustado bastante, pero por poco y acabo llorando en algunos momentos del libro.
:-)

Cathy Pazos dijo...

A mi el libro me gustó mucho en muy dulce...