sábado, 8 de agosto de 2009

Trenes hacia Tokio


Para ser sincera esperaba más de este libro, el primer capítulo me gustó mucho, pero luego entra en una tónica de pasajes que no me transmiten nada, sólo monotonía y desidia. Es cómo ver una revista sin leer nada, o como ver el paisaje desde la ventanilla del tren. Todo a través del cristal. Se mira pero no se toca.

La novela narra la vida de un profesor en Tokio que tiene que coger 8 trenes al día. Todo visto desde su ángulo, desde su imaginación, desde lo que podría ser y no es. Historias de papel de cebolla, de imágenes incompletas, de irrealidadades de luces de metro, de sardinas en lata. No sé, a lo mejor el libro está muy bien y fui yo la que tenía un mal día. Puede ser, todo puede ser.



3 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Yo este año he llegado a coger 6 autobuses y dos trenes de septiembre a noviembre. No te quejes.

Rubén dijo...

La imagen de los "apretadores" en los metros nipones es la pera. De hecho, ya los están subcontratando para las aulas de los institutos españoles. Cosas veredes, amigo Sancho

JC dijo...

Si voy a tokio, voy a montar un negocio, voy a vender oxígeno en las paradas de metro, seguro que me forro.