domingo, 28 de junio de 2009

Muerto el perro se acabó la rabia

Lo que viene a continuación es un relato que acabo de escribir, me gustaría que me diéseis vuestra opinión.

Abrí la puerta muy despacio, podía sentir los latidos de mi corazón, sabía que dentro no habría nadie, estaría yo sola con mi conciencia y mis remordimientos, pero necesitaba hacerlo, era demasiado, demasiadas noches sin dormir, demasiadas pesadillas, no podía soportarlo más.

La habitación era muy pequeña con un gran ventanal al fondo, la ventana estaba cerrada, me asfixiaba, entré sigilosamente, abrí el tercer cajón de la mesilla de noche y encontré la cartera de Alberto, pero estaba vacía, me invadió la desolación, ¿cuándo podría borrar los recuerdos?, ¿Cuánto tiempo tendría que esperar?.

Respiré unos segundos lentamente y me acordé de ti, de la forma de expresar tus ideas, de tu mirada al infinito, de esos momentos en los que hubiera dado cualquier cosa por saber en qué estabas pensando, ¿cuál era la realidad, la verdad de ti y de mí?, demasiadas contradicciones para mi lenta cabeza. Estaba absorta en estos pensamientos cuando de repente una voz me sobresaltó, sonó tan cerca que creí que alguien estaría detrás de mí, pero me equivoqué, no había nadie. Salí de la habitación y recorrí todo el apartamento desde un extremo hacia el otro ¿me había vuelto loca definitivamente?

Pensé en encender el aire acondicionado, no hacía nada de calor, pero deseaba olvidar, olvidar con todas mis fuerzas. El invierno siempre fue la mejor época, encendí el aire y me puse el jersey de rayas negras y grises, siempre me había gustado ese jersey, llegué a pensar que el jersey me traía suerte, lo llevaba el día que te conocí, es curioso cómo se pueden llegar a pensar cosas tan absurdas.

Tú estabas en el balcón y me llamabas por mi nombre, saliste para ver las estrellas y te quedaste dormido sin verlas, cuando despertaste estaba amaneciendo. Yo me alegré de verte, pero no te dije nada, me limité a abrirte la puerta, me preguntaste si tenía frío y contesté que no.Te pregunté si me habías llamado antes y me dijiste que sí, pero que creías que no estaría en casa. Respiré, por lo menos las voces no las había imaginado.

Sin mas dilación te pedí las pastillas de OIP(Olvido Irreversible Permanente) , pero te enfadaste conmigo porque sabías perfectamente porque quería tomarlas, recogí todos mis libros y me fui, no podía pensar en volver a casa de mi madre, pero no tenía otro sitio donde ir. Me senté en la escalera y abrí un libro de tapas azules, lo había cogido por error, era tuyo, abrí la página 90 y allí estaban las pastillas, no podía creerlo. Me las tragué sin agua, sin pensar en las consecuencias.

Debí quedarme dormida pues al despertar un desconocido no paraba de preguntarme que dónde estaban las pastillas, que porqué las había tomado, yo le dije que no sabía a qué pastillas se refería, el desconocido tenía unos ojos preciosos, me pareció interesante pero pensé que estaba loco y salí corriendo.

18 comentarios:

Rubén dijo...

He leído dos veces el texto, y en ambas me ha dejado embriagado. Has creado una atmósfera. Y eso es siempre lo más difícil. ¿Y sabes qué? Me ha deslumbrado en especial un detalle muy tonto (a lo mejor es muy tonto, pero a mí me gusta): cuando dices "Respiré unos segundos lentamente". Cualquier lector normal entendería que has respirado lentamente durante unos segundos... Pero yo lo entiendo de otra forma: que has respirado con lentitud ESOS SEGUNDOS. Respirar segundos. Me parece una figura de gran belleza.
Un beso

jaimemarco75@gmail.com dijo...

A mi también me ha gustado.
Ojala exitieran esas pastillas que te hacen olvidar. La vida sería un paseo sin que nos dolieran los recuerdos.

Clares dijo...

Toda la razón tiene Rubén en lo de la atmósfera del cuento, pero yo tengo algunas cosas técnicas que decirte, así que lo copio y pego y te escribo mis impresiones y lo que te quiera decir. Un besico, escritora.

Eme dijo...

Rubén, muchísimas gracias!! me anímas un montón!
Jaime, Eres el mismo de antes?
Clares, espero impaciente! Te lo agradezco un montón!

Besitos a todos!

Tin dijo...

Jaja, por los porros! No estarás fumada ¿no?. No vale escribir fumada ;)

Y ahora te leo...

Tin dijo...

Al principio me despistó la atmósfera de misterio. Personalmente creo que después ganó mucho más y que el final es sencillamente brillante.
Vivimos de recuerdos ¿no es así?

Todavía no ví esa película, cómo se llamaba... Olvidate de mí.

Un beso

Jaime dijo...

Si, soy Jaime el de antes, el del grupo. Este blog me parece muy interesante así que si no te parece mal me quedo por aquí...solo si no te parece mal, eh?

jm dijo...

Me ha gustado mucho el relato. Esta muy bien escrito. Te ha quedado genial.

Un abrazo

JC dijo...

Hola Eme, muy bueno el relato, sobre todo me llama la atención la forma en la que llevas al lector al final del relato.
Y el final la mar de sorprendente.

Insanus dijo...

Me recuerda demasiado a Eternal sunshine of a spotless mind (Olvídate de mí). Pero no problem: todos nos inspiramos en lo que nos gusta, que es muy distinto a plagiar.

Insanus dijo...

Y demasiadas oraciones subordinadas, demasiadas comas para el lector hasta llegar a los puntos. No te molestes, pero es muy de novatos pensar que una parrafada es más literaria y profunda que un par de frases cortas.

Dicho esto, enhorabuena.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Yo no haré crítica... A mi me gusta lo que he leido.

Saludos!

Rafa dijo...

murcia ya no nos quiere, jaja.

Me ha gustado, me parece interesante la atmósfera, deberías seguir escribiendo, me transmite el sentimiento paranóico del mundo en el que vivimos todos, imaginando que los pensamientos nos pueden hacer daño y las demás personas y que tenemos que correr pero sin saber hacia donde.
un saludo londinense

Eme dijo...

Jaime, ¿Cómo ve iba a parecer mal? Por mí estupendo!!

Tin e Insanus, mi inspiración es de Ray Loriga del libro Tokio ya no nos quiere.

Insanus, no me ofendo, la verdad es que debería haber cambiado el estilo indirecto por un diálogo,es más dinámico.No tenía intención de ser profunda, yo antes no ponía ni puntos ni comas y quizá ahora pongo demasiados. Tendré que mejorar.

jm, JC, La sonrisa de Hiperión, me alegro mucho de que os haya gustado!

Rafa, qué sorpresa!!

Gracias a todos!!

Eme dijo...

Me inspiré en ese libro en el sentido de poder olvidar de forma selectiva. En esa novela existen drogas que te permiten olvidar.

Lo que quería transmitir al final del relato es que ella lo ha olvidado a él completamente.Por eso cuando lo vuelve a ver no lo reconoce, sin embargo, la impresión que tiene de él es similar a la de la primera vez que lo vio. El hecho de que ella salga corriendo supone una ruptura completa, ella no va a repetir la misma historia. Si el relato continuase lo más probable es que él no apareciese más en la historia.

Insanus dijo...

Si está bastante bien, Eme. Sigue tecleando, ¿eh? En esto todos somos aprendices eternos, pero eso sí: cada vez que creas algo, tú misma notas la mejoría.

Podría haberte dicho "¡Me ha encantado!, besitos", pero no es mi estilo. Eso sí, espero la misma sinceridad si alguna vez lees algo mío, ;).

alfonso dijo...

pues ya me diras, que al principio no parecia un cuento
demasiado parecido a la realidad

Eme dijo...

Alfonso, existen ya esas patillas? Pues yo creo que no me las tomaría..., seguro que tienen un millón de efectos secundarios y cuantas menos pastillas mejor!
Un beso