martes, 29 de septiembre de 2009

Mapa de los sonidos de Tokio


Esta película me llamaba mucho la atención, supongo que sería porque me gustó mucho mi vida sin mi de Isabel Coixet.

La verdad es que no tenía ni idea de qué iba el argumento, pero esperaba otra cosa. Se me hizo tremendamente lenta, no sé si por la película en sí, porque estaba cansada o porque la vi muy tarde.

Las imágenes quieren decir mucho más de lo que en apariencia parece que quieren decir pero ahí está el quid de la cuestión: adivinar qué quería trasmitir Isabel Coixet con esas escenas. Es como si en este caso tuviera más importancia la estética que las palabras.

Hay un momento de la película en el que uno de los personajes se lamenta de tenerla a ella tan cerca y a la misma vez tan lejos y cuando ella se va, él toca el vaso donde ella ha bebido. Esto puede parecer una tontería pero tiene su sentido. Es una forma de intentar acercarse a ella aunque sea indirectamente aún sabiendo que no lo va a conseguir. El vaso sigue ahí pero ella ya se ha ido.

Lo que es la historia en sí me parece poco creíble y el final es bastante predecible. Me gusta el detalle que tiene ella cuando ve venir lo que va a ocurrir. También me gusta otra escena donde aparece una chica limpiando con una manguera la sangre humana. En principio no ves la diferencia entre esa sangre y la sangre del pescado. Es como una metáfora hecha imagen. Simboliza que en cierto modo todos somos peces y la vida va a seguir estemos nosotros o no.

7 comentarios:

JC dijo...

No me etraña que seas de matemática fundamental. Le encuentras significado a todo.

Rubén Castillo dijo...

O de poesía. La matemática es la poesía del cerebro.

Rubén Castillo dijo...

Por cierto, no sé si conoces esta frase de Thomas Bernhard: "Desarrollaba la música como si no fuera más que matemáticas superiores". Está en la página 189 del gordísimo volumen "Relatos autobiográficos", que acaba de lanzar Anagrama.

supersalvajuan dijo...

¿Peces o boquerones?
Rubén, de don Thomas B., su Maestros Antiguos, y Tala, y el Italiano, menudas historias.

Clares dijo...

No sé, ya se lo dije a Rafa, que a mí me pareció una película oportunista y sin mucho fuste. Lo único que me gustó fue el sonido, pero estaba fuera de todo lo demás, es decir, que si lo único que puedes hacer respecto a una supuesta obra de arte es aislar un componente, es que no se ha conseguido, o sea, que será muy comercial, pero no una obra de arte. Me aburrí como una ostra, esa es la pura verdad. Por buscarle sentido a las cosas, que no quede, pero tuviste que rebuscar bien, porque no había mucho que rascar. Ya lo dije también, que era una opinión, o quizás un estado de ánimo.

Eme dijo...

Jose, creí que me ibas a decir que te parecía un horror, un aburrimiento insoportable. Aún así entre Alejandro y ésta no sé cual gana.

Rubén, creo que sí la conocía pero no me acordaba de quien la decía. Gracias!!

Salva, ¿boquerones fritos?

Clares, yo de la película me quedo con algunos momentos. Mi vida sin mi me gustó muchísimo más, ésta podría ser un corto y no perdería esencia.

Jaime dijo...

Yo me resisto a no verla, pero me da mucha pereza porque todo el mundo me habla fatal de ella....tarde o temprano la veré, así que todos tus comentarios sobre posibles significados de escenas seguro que me haran mas llevadera la pelicula. ¿Te has fijado que hablas del vaso, y esa es una imagen muy utilizada en tus poesías? Que curioso!!