domingo, 27 de septiembre de 2009

Un mundo de colillas encendido

Un mundo de colillas encendido, apagado.

Luces intermitentes te despiertan, no te dejan dormir, no quieres dormir.

El manto gris cubre la superficie de las cosas, apenas roza la realidad.

Cielos adormilados, sueños que tocan la nieve sin tan siquiera despertarla.

El reloj que marcaba las horas se paró durante un tiempo indefinido. Fragmentos de un vinilo que no llegaste a escuchar.

Momentos donde no distinguirías si es de día o de noche.

Posibles respuestas a preguntas que ya te has hecho demasiadas veces.

Cansancio ¿crónico?.

Las palabras no se leen, los sonidos no se oyen, los segundos no se cuentan. Las trasparencias se filtran en un amanecer imposible, en una ráfaga de oscuridad latente, en un sol de justicia al que no quieres mirar, pero no, hoy no, hoy no hay que madrugar.

3 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Un madrugón de vez en cuando viene bien.

JC dijo...

Curiosa forma de usar contrarios en una misma frase durante todo el texto.

Clares dijo...

Vaya, vaya, que le estás dando al estilo últimamente. trabajando la expresión. Madruga, que es bueno, a primeras horas de la madrugada se escribe siempre muy bien.